Las ratas topo desnudas utilizan un complejo sistema de comunicación química que permite que solo una hembra, la reina, se reproduzca dentro de la colonia. Los científicos recolectaron moléculas volátiles emitidas por el cuerpo de las ratas y identificaron más de 100 componentes químicos. Estas señales, secretadas por la reina, impiden la activación del sistema reproductivo de las otras hembras.

Esta especie posee aproximadamente 1.200 genes receptores de olor, más que los 1.000 de otras ratas y las pocas centenas de los humanos. Carecen de percepción visual, por lo que el olfato es un sentido crítico para su supervivencia. Las señales olfativas son fundamentales para explorar sus extensos sistemas de túneles y mantener su estructura social.

La investigación invalida las hipótesis anteriores que atribuían el control reproductivo a comportamientos agresivos o presión física. Se descubrió que la reina controla la reproducción mediante una señal química, no mediante fuerza física. Este hallazgo revela un nuevo mecanismo de control social de la reproducción en mamíferos.