El humo de incendios suele considerarse una amenaza para la calidad del aire y la salud humana. Sin embargo, cuando la lluvia y el humo se combinan, los nutrientes liberados de los paisajes quemados regresan con la lluvia.
Un estudio encontró que los eventos de humo y lluvia pueden transportar grandes cantidades de nitrógeno, fósforo y potasio. Estos nutrientes son los tres elementos básicos necesarios para la vida.
Con el aumento de la frecuencia de los incendios, estos impulsos de nutrientes podrían representar una importante consecuencia ecológica para los ecosistemas.
