Los investigadores, Jean‑François Lapierre y su equipo de la Université de Montréal, demostraron que el impacto humano ha llevado la acumulación de carbono en los sedimentos de los lagos más allá de los límites naturales en los últimos 150 años. En colaboración con Hydro‑Québec, compararon los cambios posteriores a la industrialización con el registro a largo plazo.

Utilizando los conjuntos de datos disponibles, desarrollaron un modelo que relaciona la densidad del sedimento con el contenido de materia orgánica. Al comparar la variación natural de 11.000 años con la tendencia de los últimos 150 años, se observaron aumentos en la fluctuación de las tasas de acumulación y caídas inesperadas. Para combinar la cronología, emplearon conjuntamente los métodos radyo‑karbon y kurşun‑210.

El resultado indica una degradación que comenzó con el impacto de los primeros pobladores y se aceleró a partir de 1850 con la industrialización. Sin embargo, aún no está claro qué factores (clima, aportes de nutrientes, reservorios hidroeléctricos) impulsan este cambio. Los investigadores planean predecir su evolución futura mediante mediciones de la columna de agua y escenarios climáticos‑de‑uso.