El jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, declaró en la conferencia de la Air & Space Forces Association en Maryland que el campo de batalla moderno ya no se limita a la atmósfera y la órbita baja, sino que se extiende desde el fondo del mar hasta la órbita lunar y la superficie de la Luna, lo que se conoce como espacio cislunar. Caine subrayó que las ramas de las fuerzas armadas estadounidenses ya no pueden presumir un dominio ininterrumpido en sus respectivos dominios y que los conflictos futuros se desarrollarán sin la garantía de acceso y logística ininterrumpidos.

En este contexto, señaló que la Fuerza Espacial de EE. UU. debe preservar la superioridad espacial y las redes asociadas. Por su parte, el comandante de la Fuerza Espacial, general Douglas Schiess, explicó en la misma conferencia que los guardianes (denominación de los miembros de la Fuerza Espacial) están operando armas orbitales para defender a las fuerzas conjuntas contra ataques basados en el espacio.

Schiess precisó que esas armas son de naturaleza electromagnética, no cinética; es decir, están diseñadas para desactivar sistemas de satélites enemigos sin destruirlos por completo y generar una nube de escombros. La admisión tan explícita de esta capacidad por un alto cargo resulta llamativa, dado que China y Rusia también poseen tecnologías avanzadas contra el espacio.