Un equipo de investigación internacional que utilizó las instalaciones de la Organización Australiana de Ciencia y Tecnología Nuclear (ANSTO) confinó moléculas de agua dentro de delgadas capas de bicapas formadas por moléculas similares a lípidos llamadas fitantriol, impidiendo la cristalización del hielo. Gracias a este método de nanoconfinamiento blando, el agua permaneció líquida incluso a temperaturas muy por debajo de su punto de congelación normal y mostró una transición vítrea en un rango de temperaturas más amplio; el estudio se publicó en Nature Communications.