En 2026, el Niño fortalecido provocó una notable alteración en la cadena alimentaria marina del Pacífico ecuatorial. Las observaciones satelitales de NASA registraron una gran caída en la concentración de clorofila superficial en el Pacífico central, comparada con las condiciones neutras del año anterior.
Los expertos indican que el debilitamiento de los vientos comerciales este‑oeste profundiza la capa de agua cálida, reduciendo la ascensión de aguas frías nutritivas a la superficie, lo que disminuye el flujo de nutrientes. Esto genera una reducción del fitoplancton, seguida de escasez de alimento para zooplancton, peces, aves marinas y mamíferos; NOAA estima que la probabilidad de que el Niño persista hasta principios de 2027 supera el 90 %.
En episodios anteriores de el Niño, los niveles de clorofila se recuperaron al concluir el evento; las corrientes marinas y el polvo de hierro proveniente de Sudamérica favorecieron esa recuperación. Lim enfatiza que, para obtener una imagen completa del ecosistema, es necesario combinar mediciones de superficie y de profundidad.
