El informe de tres años del Programa de Monitoreo del Arte Rupestre de Murujuga, publicado en 2026, mostró que las emisiones históricas de dióxido de azufre aumentan la porosidad de la superficie rocosa, amenazando el arte de esta zona sagrada incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

La investigación, basada en 186.000 mediciones y 5.500 pruebas de laboratorio, demostró que las rocas cercanas a instalaciones industriales son más porosas y que esto se debe a la disolución de minerales causada por la lluvia ácida derivada del dióxido de azufre; el efecto del dióxido de nitrógeno es menos evidente.

Aunque la calidad del aire actual está por debajo de los límites, no es posible descartar sus pequeños efectos; el próximo informe examinará la interacción con amoníaco, ozono y microorganismos y actualizará los criterios de conservación.