El plan de Barclays, que entraría en vigor a partir de octubre, de exigir a los empleados a tiempo completo un mínimo de tres días a la semana en la oficina, y cuatro a los directivos, ha provocado una fuerte reacción entre los aproximadamente 45.000 trabajadores del Reino Unido representados por el sindicato Unite. El sindicato ha anunciado que la carta abierta enviada a la dirección del banco ha recogido miles de firmas y que el número sigue aumentando; los empleados reclaman una exención para quienes viven a más de 40 minutos y una contribución a los gastos de viaje.