Un equipo liderado por los geólogos Randon J. Flores y Robert A. Eagle de UCLA analizó los minerales carbonatados acumulados en el esmalte dental del T. rex utilizando el método de termómetro de isótopos acumulados. Este método determinó la temperatura corporal en aproximadamente 36°C, que casi coincide exactamente con la de los mamíferos actuales y respalda la idea de que el T. rex era un depredador endotermo y activo.
Los métodos anteriores no podían proporcionar resultados confiables debido a la desconocida composición del fluido corporal, pero la técnica de isótopos acumulados superó este obstáculo.
