En el libro publicado por Yale University Press, Fagan destaca que la transición de la caza a la ganadería en el Neolítico dividió la caza en dos: entretenimiento de los poderosos y recurso de los pobres. Mientras se analizan las cacerías reales como diplomacia y muestra de riqueza, también se abordan las continuidades entre nuestros antepasados y comunidades como los cazadores-recolectores del Congo y los aborígenes de Australia.