Una empresa estadounidense de tecnología nuclear produjo los primeros pellets de óxido de boro para el sistema de enfriamiento de emergencia pasivo de su reactor modular pequeño de 77 megavatios. Esta producción se describió como un hito en la transición del componente a la producción en serie.

Los pellets de óxido de boro se disuelven en el agua de enfriamiento del reactor cuando se activa una emergencia, absorbiendo neutrones y manteniendo bajo control la reactividad del núcleo. De este modo se proporciona una respuesta de enfriamiento segura sin intervención del operador.

La producción demuestra la reproducibilidad de los procesos de transformación de materiales especiales y la capacidad de la cadena de suministro, constituyendo un paso crítico antes de ofrecer los reactores a clientes comerciales. Sin embargo, como la tecnología aún no ha alcanzado la fase de comercialización, el calendario de aplicaciones a gran escala sigue siendo incierto.