En Alemania, la tecnología de captura y almacenamiento de carbono (CCS) ha vuelto a ser un tema central en los debates sobre política climática. Entre 2021 y 2024, el gobierno de coalición 'luz de seguridad' reformó la Ley de Almacenamiento de Dióxido de Carbono y desarrolló una estrategia de gestión de carbono junto con una estrategia a largo plazo para las emisiones persistentes. Durante este proceso, los límites estrictos previamente establecidos para el uso de CCS se han relajado gradualmente, lo que aumenta el riesgo de prolongar la vida útil de la infraestructura de combustibles fósiles.

El resurgimiento de CCS ha sido posible gracias a la aparición del concepto de 'gestión de carbono'. Este concepto presenta CCS no solo como un proceso controvertido, sino como parte de un enfoque integral de gestión. Este cambio de perspectiva ha desempeñado un papel importante en el renacimiento político de CCS. Sin embargo, las condiciones para el uso de CCS se han relajado aún más con el tiempo, lo que ha llevado a una ampliación de su uso.

El estudio identifica tres razones por las que no se han aplicado los límites estrictos previamente establecidos para el uso de CCS: las diferentes posiciones de las organizaciones ambientales, el olvido de que el uso de CCS se aceptó bajo condiciones estrictas en el debate social y la relajación adicional de las condiciones durante el largo proceso de toma de decisiones políticas.