En el frente del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial, la recolección de cráneos y huesos de soldados japoneses como «recuerdos de guerra» por parte de soldados estadounidenses se convirtió en una práctica generalizada. Un cráneo hallado en 2003 en una casa de Colorado, fechado en 1942 con la inscripción «Guadalcanal» y decenas de firmas de soldados, ilustra cómo este hábito llegó hasta nuestros días a través de las familias.
La investigación del historiador Simon Harrison demuestra que este comportamiento no fue un hecho aislado, sino lo suficientemente extendido como para inquietar a las autoridades militares.
