Los 100.000 pozos de petróleo y gas en Pennsylvania producen agua residual mucho más salada que el agua de mar y que contiene radium. Durante años, este agua residual se ha utilizado para suprimir el polvo y derretir el hielo en las carreteras. En 2018, el Departamento de Protección Ambiental de Pennsylvania detuvo esta práctica, pero se informa que en algunas áreas aún continúa. Un nuevo permiso otorgado en mayo de 2026 podría permitir que este agua residual se venda como un producto comercial.

William Burgos y Nathaniel Warner, de la Universidad Estatal de Pennsylvania, demostraron que el agua residual de petróleo y gas no es efectiva para suprimir el polvo. Sus investigaciones muestran que este agua no es más efectiva que el agua de lluvia para suprimir el polvo y, en algunos casos, incluso aumenta el polvo. Además, indican que el radium y otros contaminantes en el agua residual son lavados por las lluvias de las carreteras, causando daño al medio ambiente.

El nuevo permiso permite que el agua residual se venda como un producto, pero no es obligatorio demostrar su efectividad. Actualmente, en la Asamblea Legislativa de Pennsylvania se discute un proyecto de ley para prohibir por completo el uso de este agua residual en las carreteras.