Investigadores de la Universidad de Adelaide, Australia, proponen un nuevo método para prevenir enfermedades fúngicas comunes en la agricultura. Los estudios muestran que la cutícula cerosa natural de las hojas juega un papel en la interacción con los patógenos. Además de proteger a las plantas del entorno, esta capa envía señales a los patógenos. Los investigadores están estudiando cómo imitar esta capa para bloquear las señales de reconocimiento de los patógenos.

La cutícula de las hojas puede desencadenar el crecimiento de los patógenos. Los investigadores colocan esta capa en superficies artificiales para entender cómo interactúan los patógenos con ella. Este trabajo es un paso importante para comprender los mecanismos de reconocimiento de los patógenos en las plantas. Sin embargo, el proceso de reconocimiento de los patógenos depende de muchos factores, como la rugosidad de la superficie de la hoja, la humedad y las condiciones ambientales. Comprender todos estos factores jugará un papel importante en la lucha contra los patógenos sin el uso de fungicidas químicos.

Los investigadores afirman que para entender el proceso de reconocimiento de los patógenos en las plantas, es necesario que químicos, botánicos, patólogos de hongos y científicos de materiales trabajen juntos.