Investigadores de la University of Wisconsin-Madison y Princeton determinaron que entre 2000 y 2024 se exportaron de manera no oficial entre 2.000 y 5.000 toneladas métricas (4,4 a 11 millones de libras) de uranio de la República Democrática del Congo (RDC) a China.
En la región de Copperbelt, donde se encuentran las minas de cobalto, el uranio se extrae junto con el cobalto, por lo que el uranio se filtra al exterior sin ser reportado como materia prima. La Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA) supervisa los movimientos de uranio natural y concentrado (yellowcake) para garantizar que el material se utilice solo con fines pacíficos y se cumplan los estándares de seguridad. Dada la producción anual de 55.000 a 65.000 toneladas de uranio natural, esta exportación supera en gran medida los requisitos de monitoreo y reportes de la IAEA.
Los investigadores señalan que esta situación no fue intencional, pero tiene el potencial de producir entre 600 y 1.500 cabezas nucleares y alimentar un reactor de agua ligera durante hasta 25 años. Además, se informó que entre 1.000 y 4.000 toneladas métricas de uranio se liberaron en los desechos mineros, exponiendo a las comunidades locales a riesgos para la salud. Advierten sobre la necesidad de monitorear el uranio extraído y establecer nuevos mecanismos de control en la RDC.
