En ciudades británicas como Londres, Birmingham y West Northamptonshire, miles de puntos de recarga de baja potencia (7,4 kW) montados en farolas ofrecen una solución para el aparcamiento nocturno; sin embargo, en Valencia obstáculos legales y en el Reino Unido problemas de mantenimiento han llevado a la retirada de algunas unidades.

En Alemania, las unidades de 22 kW AC integradas en bordillos probadas por Rheinmetall en Colonia y Düsseldorf lograron una media de dos recargas diarias y una disponibilidad superior al 99 %, aunque el coste de unos 5.000 euros por unidad y la reserva de plazas de aparcamiento dificultan su expansión.

En el Reino Unido, canales excavados bajo la acera permiten tender el cable desde el cargador doméstico hasta el vehículo, mientras que en España se aplican soluciones a medida con tuberías empotradas que van del garaje al bordillo.