Los físicos desarrollaron un dispositivo de radiofrecuencia que simula el mecanismo de extracción de energía del ergosfera de un agujero negro, sin requerir movimiento físico. El dispositivo está diseñado como un anillo compuesto por resonadores electrónicos cuyas propiedades varían en el tiempo y el espacio. Esta estructura genera un efecto de 'rotación sintética' que hace que las ondas electromagnéticas ganen energía como si estuvieran interactuando con un objeto en rotación.

El experimento confirma la teoría de Penrose de 1969 y el modelo extendido por Zel’dovich para ondas. Nada dentro del dispositivo gira físicamente, pero el cambio programado en el tiempo de los resonadores hace que las ondas perciban una interacción como si ocurriera con un objeto girando a velocidades extremadamente altas. Como resultado, las ondas salen del dispositivo con más energía de la que ingresaron.

Este logro ofrece una nueva plataforma para investigaciones en astrofísica, dinámica de ondas y óptica cuántica. Entre las aplicaciones tecnológicas potenciales se destacan nuevos métodos para comunicaciones inalámbricas y control de la luz. Futuros estudios explorarán cómo aplicar estos principios en sistemas fotónicos y cuánticos.