La capacidad de los cefalópodos para nadar se hizo posible gracias a un tubo pequeño dentro de una concha. Este sistema se convirtió en una de las características evolutivas que los distingue de otros moluscos.

Sin embargo, las lagunas en el registro fósil mantenían en secreto cómo se desarrolló este sistema. Ahora, un fósil de aproximadamente 520 millones de años encontrado en China está llenando este vacío.

La especie Eoceras shaanxiense es el cefalópodo más antiguo conocido que posee un sifúnculo, un tubo llamado sifon. Este descubrimiento ayuda a comprender la evolución de los cefalópodos y cómo se desarrolló su anatomía.