Un fósil de serpiente de 80 millones de años encontrado en Brasil brinda luz sobre por qué las quetales perdieron sus extremidades y comenzaron a arrastrarse. Los investigadores determinaron que la estructura ósea y cerebral del fósil se adaptó a los hábitos de las madrigueras de las quetales. El estudio brinda datos críticos para comprender en qué hábitat perdió las quetales sus extremidades mientras se adaptaban a su entorno.
Este descubrimiento reencuadra las discusiones prolongadas sobre la evolución de las serpientes. El fósil muestra que la pérdida de extremidades en las serpientes no fue solo una opción marítima o terrestre, sino parte de un proceso evolutivo más complejo.
