El profesor Shin Sugiyama de la Universidad de Hokkaido y su equipo perforaron agujeros de más de 550 metros de profundidad en el glaciar Langhovde en el este de Antártida, midiendo directamente cómo el agua de fusión en la superficie llega a la base del glaciar. El agua se filtró a través de grietas en el hielo mediante un proceso llamado hidrofractura, llenando la base del glaciar con agua y creando una presión que soporta el 97% del peso del hielo. Esta presión hizo que el glaciar se elevara ligeramente sobre la roca subyacente, reduciendo la fricción y aumentando su velocidad un 10-20%.

Las mediciones confirman que este mecanismo, que se ha observado anteriormente en Europa, Alaska y Groenlandia, se produce por primera vez en Antártida. La aceleración del glaciar puede contribuir al aumento del nivel del mar, ya que si todo el hielo de Antártida se derritiera, el nivel del mar podría subir aproximadamente 60 metros.

Las cámaras en los agujeros grabaron una anémona de mar y varios esponjas delgadas en una capa de agua de mar a 474 metros de profundidad bajo el hielo, lo que sugiere la existencia de un ecosistema oculto bajo el glaciar.