Los Neandertales, al cruzarse con humanos modernos, transmitieron una variante genética; esta variante desempeña un papel eficaz en el aumento de la masa muscular. La variante genera un receptor que responde de forma más fuerte a la hormona del crecimiento, proporcionando 270 gramos adicionales de masa muscular por cada copia de la variante. Sin embargo, esta variante se encuentra solo en el 10 % de los humanos modernos y es más frecuente en poblaciones de origen asiático.
El estudio sugiere que los Neandertales transmitieron esta variante genética a los humanos modernos hace 47.000 años. La variante está presente en el 1 % de los individuos de origen europeo y en el 25 % de los de origen del sur y sudeste de Asia. No obstante, su efecto se vuelve más pronunciado durante la pubertad, al responder a la forma de la hormona del crecimiento producida por la hipófisis.
El efecto de la variante genética, además del aumento de la masa muscular, se asocia con rasgos observados en los Neandertales, como raíces dentales más cortas y pequeñas diferencias en la forma de la mandíbula. Sin embargo, se considera que esta variante por sí sola no explica la constitución generalmente más robusta de los Neandertales.
