Científicos chinos desarrollaron un catalizador original compuesto por níquel y cobalto para producir hidrocarburos adecuados para combustible de aviones a partir de poliolefinas. Este catalizador rompe selectivamente los enlaces internos de las cadenas moleculares plásticas, evitando la formación de gases como el metano, común en métodos anteriores. En condiciones de laboratorio, el rendimiento líquido alcanzó el 82,3 %, y el 79 % de este líquido consistía en alkanos C8–C16 adecuados para combustible de aviones.

La gran ventaja del método es el uso de níquel y cobalto, abundantes y económicos, en lugar de platino o rutenio costosos. Además, si se opera con energía renovable, tiene el potencial de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 80 % en comparación con la producción tradicional de combustibles fósiles.

Sin embargo, el proceso aún se encuentra en fase de laboratorio. La escalabilidad industrial enfrenta obstáculos técnicos como la naturaleza sucia y heterogénea de los residuos plásticos y el envenenamiento del catalizador. Actualmente, solo existe una planta piloto en funcionamiento, en Inglaterra. Aún se requieren importantes esfuerzos de ingeniería para que los aviones puedan volar con combustibles producidos a partir de residuos plásticos.