Los investigadores crearon estados cuánticos que contenían solo unos pocos fotones utilizando un láser en la Quantum Watchtower de Stony Brook. Los fotones pasaron a través de una fibra óptica de 5 micrómetros de diámetro y llegaron a la Quantum Lighthouse de Brookhaven, ubicada a 13 millas de distancia.
Allí, una cámara ultrarrápida detectó que los fotones entraban en otra pequeña fibra óptica.
Los investigadores utilizaron expertise proveniente de la astronomía y tecnologías de óptica adaptativa para compensar la turbulencia atmosférica y recoger la luz con precisión.
