Los investigadores demostraron que una ligera inclinación de un campo magnético puede alterar radicalmente las propiedades ópticas de nanocúmulos semiconductores simples. Este experimento refuta la idea de que la estructura de moléculas con enlaces internos considerados rectos y rígidos no puede modificarse.

Solo un leve desplazamiento del campo magnético provocó que el paisaje electrónico pasara de bandas paralelas a un patrón de tablero de ajedrez. El estudio, dirigido a los pozos cuánticos —capas semiconductoras de espesor atómico— ampliamente empleados en circuitos fotónicos integrados, brinda la posibilidad de controlar las propiedades ópticas y físicas del material desde el nivel molecular hasta la escala macroscópica.

El método aún se prueba en entornos de laboratorio y existen incertidumbres respecto a la producción a gran escala y la integración. Se espera que el éxito conduzca a tecnologías de guiado de luz y sensores más eficientes en el futuro, aunque es necesario aclarar factores como la viabilidad y el costo.