El miércoles, el avión de investigación de gran altitud de la agencia espacial de EE. UU. observó un eclipse total de Sol sobre densas nubes frente a la costa de Islandia. Un equipo liderado por un instituto de investigación siguió la sombra de la Luna a 15 000 metros de altura, capturando la corona.
El avión tomó imágenes de alta resolución en nueve longitudes de onda diferentes, desde el visible hasta el infrarrojo, mediante una cámara multiespectral montada en la nariz. El vuelo cubrió exactamente los 2 minutos 56 segundos planificados como duración total del eclipse y recopiló más de dos terabytes de datos.
La observación a gran altitud elimina los problemas de absorción de luz infrarroja por la atmósfera y la obstrucción de nubes; así los científicos pueden estudiar estructuras dinámicas como la corona a millones de grados y una inesperada protuberancia solar. Los datos obtenidos contribuirán a comprender las partículas que pueden dañar satélites y sistemas GPS, en consonancia con los efectos del clima espacial.
