LHS 1140 b, un planeta rocoso que orbita dentro de la zona habitable de una enana roja a 48 años luz de distancia, ha demostrado poseer una atmósfera persistente durante miles de millones de años, según la detección de helio que escapa desde su atmósfera superior hacia el espacio. Este es el primer evidencia concreta de que los planetas en la zona habitable pueden mantener atmósferas duraderas.
El descubrimiento se realizó mediante un espectrógrafo instalado en el telescopio Magellan Clay, en Chile. Los investigadores identificaron una señal clara de helio en los datos recopilados cuando el planeta pasaba frente a su estrella. Esta señal había sido predicha por modelos teóricos previos y ahora ha sido confirmada por observación directa.
Este método abre una nueva vía para estudiar las atmósferas de planetas rocosos distantes mediante observaciones desde la Tierra. La composición química de la atmósfera del planeta y la presencia de agua en su superficie serán los focos de futuras investigaciones.
