Se creía que la erupción de Toba, ocurrida hace 74 000 años, había provocado la casi extinción de la humanidad. Sin embargo, muestras de lodo extraídas del fondo de un lago de cráter en la frontera entre Kenia y Tanzania mostraron que el efecto de la erupción duró menos de dos años y provocó un enfriamiento de aproximadamente medio grado. Esto indica que el impacto no fue lo suficientemente grande como para casi aniquilar a la humanidad.

La erupción de Toba fue una de las mayores explosiones de los últimos 2,6 millones de años y expulsó miles de kilómetros cúbicos de magma. No obstante, su efecto no perduró lo suficiente como para generar un enfriamiento permanente en la atmósfera. Las muestras de lodo demostraron que el impacto fue de corta duración y no tan grande como para casi aniquilar a la humanidad.

El efecto de la erupción de Toba no duró lo suficiente como para producir un enfriamiento permanente en la atmósfera. Las muestras de lodo indican que el impacto fue breve y no tan grande como para casi aniquilar a la humanidad. En consecuencia, no se trató de un efecto lo suficientemente grande como para casi destruir a la humanidad.