Científicos de la Universidad Estatal de Michigan, Christoph Adami y Ankit Gupta, revelaron que la inteligencia artificial tiende a confundir la vida con la no vida en simulaciones digitales. En el programa de organismos digitales Avida, la IA clasificó con un 100% de confianza secuencias de código que no poseían características de vida como si fueran vivas, sin nunca coincidir con la biología real.
Este hallazgo subraya el riesgo en los análisis de datos utilizados en misiones espaciales para buscar vida. Por ejemplo, los datos provenientes de la atmósfera de Venus, el océano de Europa o los futuros observatorios como el Habitability Worlds Observatory, programado para su lanzamiento en la década de 2040, aún no se conocen. Dado que la IA solo se entrena con datos biológicos terrestres, no puede interpretar correctamente estructuras que caigan fuera de ese rango de conocimiento.
Adami reconoce que la inteligencia artificial puede ser útil en misiones de búsqueda de vida, pero enfatiza que no será confiable mientras los datos del entorno extraterrestre no sigan la misma distribución que los datos de entrenamiento. Los próximos pasos incluyen realizar experimentos con datos del mundo real, en lugar de solo datos digitales.
