Un nuevo estudio, realizado en colaboración entre St Andrews University y Dartmouth College, sostiene que la luz del fuego podría haber sentado las bases de la narración de historias en la historia de la humanidad. El estudio se publicó en la revista Proceedings of the Royal Society.

Los investigadores afirman que el fuego prolonga las tardes hasta cuatro horas, casi no emite luz azul y que las llamas vibrantes favorecen la sincronización de las neuronas cerebrales. Se alega que estas características lumínicas refuerzan los lazos sociales y crean un entorno propicio para la narración; sin embargo, aún no está claro si estos efectos están demostrados directamente.

Los autores reconocen que los primates también poseen habilidades de comunicación complejas, y proponen probar la hipótesis de la luz del fuego para explicar los pasos únicos en la aparición del lenguaje. La confirmación de la hipótesis generará nuevas preguntas sobre los aspectos sociales de la evolución humana.