El laboratorio de psicología de UNIGE publicó el primer meta-análisis a gran escala sobre comunicación climática en 2026 en el Journal of Environmental Psychology. La investigación reveló que la narración emocional dirige a más personas hacia la acción climática que simplemente presentar información.

Se examinaron 71 estudios independientes, con un total de 216 000 participantes y 15 métodos de comunicación diferentes. Los resultados mostraron que los mensajes que provocan respuestas emocionales, resaltan la belleza de la naturaleza o emplean temas morales/éticos son mucho más efectivos que los mensajes basados en información y el énfasis en la responsabilidad individual. La inclusión de imágenes también aumentó el impacto.

La mayoría de los estudios midieron el efecto tras una única exposición; se sugiere que las campañas repetidas pueden incrementar el impacto. El énfasis en la responsabilidad individual y colectiva, incluso en algunos casos, puede generar resistencia (reactancia). Estos hallazgos indican que los defensores de la política climática deben priorizar estrategias emocionales y visuales, pero diseñar los mensajes de responsabilidad con cuidado.