En Japón se ha planteado un paradoja: la productividad de la IA aumenta, pero la carga de trabajo de los empleados no se aligera.
En la empresa DeNA, se ha informado que en algunos trabajos la IA reduce la carga en un 60% al 90%, pero su copresidente, Nanba Tomoko, señala que estos ahorros se llenan automáticamente con nuevas tareas y que los empleados no se van a casa antes.
Según una encuesta del Instituto de Investigación Parosel, en tareas individuales se logra un ahorro promedio del 16,7% del tiempo, pero en las horas de trabajo reales solo se redujo un 25,4%; el 61,2% del tiempo ahorrado se vuelve a dedicar al trabajo.
