Una investigación liderada por la Universidad de Columbia reveló que 17 de las 18 especies de árboles tropicales estudiadas tienen una resistencia a la sequía que varía según la cantidad local de precipitaciones. Los árboles demostraron la capacidad de almacenar más agua y optimizar sus sistemas de conducción de agua en los bosques secos.
El estudio sugiere que las propiedades de conducción de agua de los árboles tropicales son más flexibles de lo que se pensaba anteriormente y que esta característica podría proporcionar resistencia al aumento de la sequía debido al cambio climático. Los investigadores enfatizaron que esta flexibilidad debe incorporarse a los modelos de ecosistemas actuales.
La investigación indica que los bosques tropicales podrían mantener su importancia en el almacenamiento de carbono y la biodiversidad. Sin embargo, los límites de esta resistencia y sus efectos a largo plazo aún no se conocen completamente.
