Un equipo de investigación del Instituto Max Planck de Ecoquímica y la Universidad Friedrich Schiller en Alemania descubrió que las larvas de monos grasos imitan el olor de las flores para engañar a las abejas e infiltrarse en sus panales. Este es el primer caso documentado de un animal que imita el olor de una flor.
Los investigadores determinaron que el olor de las larvas está compuesto por una mezcla compleja de monoterpenoides, que atrae a las abejas. Se cree que este olor es parte de un engaño que las larvas utilizan para llegar a los panales de abejas.
Los investigadores descubrieron que las larvas producen este olor y que proviene de dos enzimas P450 sianocromo específicas.
