Las abejas obtienen su energía del néctar, pero necesitan proteínas del polen para crecer y reproducirse. Sin embargo, un nuevo estudio de Oxford mostró que el polen evolucionó para transportar células reproductivas de las plantas y no satisface exactamente el equilibrio de aminoácidos que las abejas requieren. Los investigadores compararon los perfiles de aminoácidos de polen de 99 especies vegetales con las necesidades biológicas de las abejas y descubrieron que la mayoría no cumplen con sus requerimientos nutricionales.
Las abejas reducen su ingesta total de alimento cuando detectan excesos de ciertos aminoácidos, como la histidina. Este comportamiento podría actuar como un mecanismo de protección para evitar que desequilibrios nutricionales alcancen niveles tóxicos en el cuerpo. En lugar de consumir el polen directamente, las abejas lo procesan en la colmena combinando polen de distintas flores para producir alimentos más equilibrados, como la "miel de abeja" y la "jalea real", que proporcionan las proporciones óptimas de aminoácidos para el desarrollo de las larvas.
Las especies de abejas silvestres, especialmente en áreas limitadas a una sola especie de flor, pueden enfrentar desequilibrios nutricionales a pesar de tener acceso suficiente a polen. Por ello, los programas de conservación de abejas deben enfocarse no solo en el número de flores, sino también en su diversidad y continuidad estacional. La investigación exige una mejor comprensión de las necesidades alimenticias de las abejas y la integración de estos conocimientos en la planificación ecológica.
