En Estados Unidos, el rápido crecimiento de los centros de datos de inteligencia artificial requiere grandes inversiones en infraestructura eléctrica. Para satisfacer su demanda energética, se construyen nuevas líneas de transmisión que a menudo atraviesan terrenos privados. Si los propietarios se niegan a vender, el gobierno puede adquirir la tierra forzosamente bajo la ley de expropiación. Este poder puede transferirse no solo al gobierno, sino también a entidades privadas como empresas eléctricas.

La expropiación solo es válida para proyectos que sirvan al interés público y exige el pago de una compensación justa a los propietarios. Sin embargo, cada estado tiene el derecho de interpretar la ley según su propia constitución. En algunos estados, este proceso se ha complicado, y en el primer trimestre de 2026, 75 proyectos de centros de datos planeados fueron suspendidos por cuestiones legales.

Por ejemplo, el proyecto Digital Gateway, de 2.100 acres, fue anulado por errores en los avisos publicados en periódicos. Sin embargo, proyectos como el de Meta para expandir su supercluster Hyperion de 2 GW a 5 GW continúan adelante. A medida que aumenta la demanda energética, el número de estas expropiaciones podría crecer.