Se ha desarrollado un método para llenar tanques de alta presión con gas carbónico obtenido mediante la fermentación de azúcar. Este método permite recuperar el dióxido de carbono que de otro modo se liberaría al aire.

El método reduce las presiones extremas necesarias para convertir el dióxido de carbono en estado líquido mediante un proceso de refrigeración, lo que permite utilizar compresores estándar para llenar los tanques de CO2.

Sin embargo, los filtros desarrollados para evitar que la humedad generada durante la fermentación entre en los tanques no han sido completamente exitosos. Esto indica que el método aún necesita mejoras.