Una investigación de Boston Üniversitesi reveló que los corales que forman relaciones simbióticas con algas resistentes al calor pueden ser también más vulnerables a enfermedades. El estudio se publicó en la revista Science Advances.

Esta resistencia se debe a la presencia de algas del género Durusdinium en los tejidos de los corales; estas algas aumentan la resistencia del coral al estrés por temperatura. Sin embargo, los investigadores descubrieron que esta simbiosis mantiene la respuesta inmunitaria protectora en estado activo constante, lo que provoca una pérdida de tejido más severa cuando se enfrentan a infecciones bacterianas.

Los resultados subrayan la necesidad de planes de restauración que consideren entornos reales donde los corales están expuestos no solo al estrés por calor, sino también a factores de estrés adicionales como enfermedades que pueden surgir simultáneamente. Los posibles beneficios del enfoque de “supercoral” deben equilibrarse con los costos de este tipo de intercambios.