Un grupo de investigadores utilizó los datos de radar de satélite obtenidos de una misión de transbordador espacial realizada en el año 2000 para producir mapas de elevación de alta resolución de la superficie de los Estados Unidos. Estos mapas muestran las diferencias de colinas, valles y pendientes a escala de metros que los valores promedio ocultan. De esta manera, se pueden visualizar cambios topográficos a escala microscópica desde las cumbres de las montañas hasta las llanuras de pastizales.
Sin embargo, el volumen de datos es enorme: durante la misión se realizaron más de un billón de mediciones de elevación y se generaron un total de 12,3 terabytes de datos. Esta cantidad de datos se presenta en capas que requieren acceso a supercomputadoras y experiencia en análisis de grandes datos. Debido a que los modelos ecológicos tradicionales suelen definir el entorno con un solo valor numérico, un número simple como la precipitación media de un desierto ignora las variaciones reales que oscilan entre 80 y 160 pulgadas, o pasa por alto los picos de 10,000 pies y los valles por debajo dentro de una montaña cuya altura promedio es de 7,050 pies.
Para llenar este vacío, los investigadores están produciendo métricas de geodiversidad que miden la 'rugosidad' o 'suavidad' de la superficie utilizando un programa de código abierto.
