Los huesos de las princesas egipcias muestran fuertes inserciones musculares y fracturas curadas, lo que indica que podían usar las armas enterradas con ellas y que el alto estatus no las protegía de las dificultades. En 2020, se redescubrieron seis momias reales, incluyendo a cinco princesas egipcias antiguas y al Rey Hor, lo que dio a los investigadores la oportunidad de estudiarlas. Las princesas tenían arcos, flechas, cuchillos y otras armas en sus tumbas, pero sin un examen bioarqueológico moderno, no se podía determinar si estos objetos eran ceremoniales o reflejaban las habilidades que las princesas practicaban. Los huesos revelaron inserciones musculares consistentes con el entrenamiento en tiro con arco y lesiones con signos de atención médica. También se encontraron evidencias de infecciones recurrentes y posibles deficiencias nutricionales, lo que indica que el privilegio real no las protegía de todas las dificultades.

Las fuertes inserciones musculares en los huesos de las princesas eran consistentes con el entrenamiento en tiro con arco, y las lesiones mostraron que recibieron atención médica avanzada. Las lesiones en los huesos de las princesas estaban asociadas con un estilo de vida activo, pero estaban bien curadas, lo que indica que tuvieron acceso a la atención médica avanzada de su época.