Un estudio de instituciones como la Universidad Estatal de Colorado y la Universidad del Oeste de Colorado muestra que los incendios forestales más rápidos no solo queman más áreas, sino que también lo hacen de manera más severa, dejando menos árboles para que la zona se repueble y permitiendo el desarrollo de diferentes especies y vegetación. Al analizar unos 3.500 incendios en bosques de coníferas del oeste de América del Norte entre 2012 y 2023, se prevé que las condiciones de rápido crecimiento están empujando a los bosques hacia un cambio ecológico a largo plazo.

A medida que aumenta la velocidad de propagación de los incendios, también lo hace la cantidad de áreas en los bosques que sufren casi la muerte total de árboles y la distancia entre los árboles supervivientes que pueden repoblar las áreas quemadas. Muchas especies de árboles en el oeste dependen de árboles vivos cercanos para repoblar naturalmente las áreas quemadas. Los incendios severos dejan grandes áreas sin árboles semilleros, dificultando la regeneración del bosque y, en algunos lugares, impidiendo que se regenere como bosque.

Los investigadores enfatizan estrategias prácticas para ayudar a los bosques a adaptarse a incendios más extremos.