Los investigadores señalan que los libros ilustrados para niños apoyan el aprendizaje de la lengua y que en Nueva Zelanda el te reo Māori ha aparecido con mayor frecuencia en los libros desde la década de 1970. Este aumento se interpreta como un reflejo del cambio en el estatus social de la lengua.

En el primer libro publicado en 1973, el texto Māori aparecía bajo el inglés con el mismo tamaño, mientras que en 1976 se utilizó Māori en los globos de diálogo de los personajes. En la década de 1980, una gran editorial lanzó un libro que ofrecía versiones simultáneas en Māori e inglés; en obras publicadas en los últimos años, el texto Māori se presenta más grande y destacado, sin glosarios.

El orden de los idiomas en los libros suele determinarse según el número de hablantes, lo que puede hacer que las lenguas menos habladas sean menos visibles. Esta situación revela, además de reflejar actitudes lingüísticas en los libros ilustrados, la necesidad de tomar medidas adicionales para lograr una representación más equilibrada.