El profesor Eshbal Ratzon y su equipo de la Universidad de Tel Aviv publicaron un estudio que sostiene que la comunidad de Qumran utilizó el calendario de 364 días en sus primeros períodos, pero que posteriormente lo abandonó. El estudio aparece en la revista Tarbiz Quarterly for Jewish Studies.
El calendario, al constar de 364 días al año, queda retrasado respecto al año astronómico en un día y medio; lo que provoca que, en aproximadamente veinte años, las celebraciones se desplacen cuatro semanas respecto a la estación. Los investigadores señalan que casi veinte manuscritos de la biblioteca de Qumran que tratan temas de calendario y astronomía demuestran que este sistema ocupaba un lugar central en la identidad de la comunidad.
Con el tiempo, la desalineación entre el calendario y las estaciones se intensificó, y la mejora de las relaciones con la administración hasmonea durante el reinado de Alejandro Janneo facilitó que la comunidad adoptara un calendario más práctico. Así, el calendario de 364 días pasó a ser más un ideal religioso y símbolo de identidad que una práctica histórica, aunque aún se desconoce cuándo fue abandonado por completo.
