Los maquinistas de Renfe comenzaron la huelga tras el accidente de Urda (Toledo) en el que perdieron la vida 69 personas. Los maquinistas exigen más prioridad a la seguridad y consideran necesarias estas movilizaciones. Especialmente en Madrid, las líneas se han colapsado y algunas se han cerrado por completo.
En los servicios sin gobierno, en las líneas de Cercanías se planificaron servicios mínimos horarios en tramos del 75 % y el 50 %, en Media Distancia una media del 65 % y en Alta Velocidad/Larga Distancia un 73 %. Sin embargo, en Madrid se cancelaron las líneas C-1, C-3, C4b, C5, C-8a y C-8b y las demás líneas sufrieron graves afectaciones, lo que impidió la aplicación de los servicios mínimos.
Semaf defiende la necesidad de la huelga, mientras que Renfe la califica de "innecesaria" y argumenta que las reivindicaciones del sindicato no se ajustan a sus competencias. Por su parte, Semaf sostiene que la huelga está teniendo éxito y niega que se estén vulnerando los servicios mínimos.
