Los mecánicos llaman la atención sobre el riesgo de que el aceite del interior del sistema no circule y de que las juntas de goma se sequen y agrieten si el aire acondicionado del vehículo no se pone en marcha en absoluto durante los meses de invierno.

Esta situación puede provocar fugas de gas y averías del compresor, entre otros problemas costosos, cuando se enciende el aire acondicionado con los primeros calores del verano.

Los expertos indican que poner en marcha el aire acondicionado periódicamente durante los meses de invierno evita estos riesgos al garantizar la circulación del aceite.