La Universidad Estatal de Carolina del Norte, la Universidad Estatal NC A&T y la Universidad Emory, en colaboración, realizaron un estudio que demostró pruebas biológicas proxy capaces de detectar los efectos de las prácticas de agricultura regenerativa en el aumento del carbono del suelo años antes de que sea posible una medición directa del carbono. Los investigadores determinaron que la actividad enzimática, la biomasa microbiana (microbios vivos) y la necromasa microbiana (microbios muertos) son indicadores fiables de la cantidad de carbono almacenado en el suelo.