Varias marcas profundas y agujeros en huesos de dinosaurios encontrados en Wyoming parecen ser el resultado de la mordedura de un depredador poderoso. Sin embargo, el daño en los fósiles puede ser engañoso; enfermedades, erosión, insectos y exposición posterior a la muerte también pueden dejar marcas similares. Los investigadores, al examinar la forma, profundidad, dirección y espaciado de estas marcas, encontraron que algunas coinciden con el patrón de mordedura del Tyrannosaurus rex. Esto sugiere que el gran depredador comía animales antes o justo después de su muerte.

Los investigadores examinaron más de 3.000 huesos del Cretácico Tardío encontrados en el noreste de Wyoming. La mayoría pertenecían al herbívoro grande Edmontosaurus annectens. Solo 12 huesos presentaban posibles marcas de dientes. En cuatro de ellos, se observaron patrones distintivos que coincidían con las mordeduras del T. rex. Otras marcas podrían provenir de otros carnívoros de la misma época, otros tipos de dinosaurios y cocodrilianos.

En la mayoría de los huesos con marcas, no había signos de curación alrededor de las áreas dañadas, lo que indica que las mordeduras ocurrieron antes o justo después de la muerte. Estos resultados, junto con hallazgos previos, sugieren que algunos animales pudieron haber sido cazados y que sus cadáveres fueron consumidos antes de ser enterrados.