La vida en la Tierra apareció hace 3.500 millones de años y la fotosíntesis que produce oxígeno por parte de las cianobacterias surgió hace 2.300 millones de años. Los eucariotas, por su parte, aparecieron hace al menos 1.700 millones de años. Estos eucariotas desempeñaron un papel central en el surgimiento de la vida compleja en la Tierra y se consideran los primeros organismos verdaderamente complejos del mundo.
Los eucariotas son células que poseen un núcleo y organelos, lo que permite estilos de vida con alta demanda energética. Sin embargo, ningún organismo más antiguo de 500 millones de años tenía conchas o esqueletos, por lo que los paleontólogos dependen de entornos raros donde se puedan conservar restos celulares y tejidos blandos. Por esta razón, se sabe muy poco sobre cómo evolucionó la vida durante el 90% de la historia de la Tierra.
Los investigadores se centran en las zonas costeras más antiguas donde podrían encontrarse microfósiles eucariotas, ya que en estas áreas los eucariotas tenían acceso a abundantes nutrientes y materia orgánica. Sin embargo, encontrar estos microfósiles es extremadamente difícil, ya que son muy pequeños, están compuestos por tejidos blandos no conservados y pueden haberse degradado significativamente a lo largo de miles de millones de años.
