Un estudio realizado en el cerebro de la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) ha demostrado que los recuerdos olvidados pueden permanecer ocultos y ser recuperados con los estímulos adecuados. Los investigadores descubrieron que este proceso implica una transición en la actividad cerebral entre dos conjuntos diferentes de neuronas para recuperar el recuerdo, y que el proceso de recordar conlleva el riesgo de crear recuerdos falsos.
En el estudio, las moscas de la fruta asociaron un olor específico con un recuerdo y mostraron un comportamiento de evitación. Sin embargo, 24 horas después, este comportamiento desapareció. Pero cuando las moscas fueron colocadas nuevamente en la habitación donde recibieron el entrenamiento, el comportamiento de evitación regresó. Esto sugiere que el recuerdo puede permanecer oculto y ser recuperado con los estímulos adecuados.
Los investigadores descubrieron que este proceso implica una transición en la actividad cerebral entre dos conjuntos diferentes de neuronas para recuperar el recuerdo, y que el proceso de recordar conlleva el riesgo de crear recuerdos falsos. Estos hallazgos proporcionan nueva información sobre cómo los recuerdos se almacenan y recuperan en el cerebro.
