Un nuevo estudio de Feng Fu y Alina Glaubitz de la Universidad de Dartmouth, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, muestra que recompensar la colaboración de manera consistente es más efectivo que el castigo para mantener la continuidad de la colaboración. El estudio revela que cuando se ofrecen recompensas por la colaboración, las personas se dividen en dos grupos distintos: 'voluntarios' y 'beneficiarios gratuitos', y esta división se vuelve más evidente a medida que aumenta la cantidad de la recompensa.
En el estudio, se utilizaron modelos matemáticos basados en la teoría de juegos para examinar el impacto de las estructuras de recompensa y castigo en la colaboración. Los investigadores encontraron que cuando se recompensaba la colaboración de manera consistente, más personas pasaban al grupo de voluntarios confiables, pero el método de castigo no producía el mismo efecto. Aumentar la cantidad de la recompensa llevó a una mayor difusión del comportamiento colaborativo.
Como resultado del estudio, se recomienda el uso de recompensas en estructuras sociales que requieren colaboración. Sin embargo, se subraya que estas recompensas deben estar vinculadas a la colaboración consistente. Los investigadores planean realizar un estudio conductual para comprender cómo aplicar estos hallazgos teóricos en la práctica.
